"Solemos buscar el reconocimiento, la admiración,
la popularidad, y el renombre.
Todo esto está enraizado en el temor de que sin esto,
no valemos nada.
Permitimos que otras personas determinen quienes somos.
Pensamos que somos buenos si otros piensan que lo somos.
Nuestros amigos y enemigos deciden quienes somos.
Si creemos con firmeza
en el amor incondicional que Dios nos tiene,
ya no necesitaremos estar siempre buscando
formas de que la gente nos admire."
- N. E. Tranchini.
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